1. La crisis financiera y económica actual tiene su origen en el sistema capitalista (*), que es esencialmente inhumano y perverso. Hace a un lado la justicia social, al poner en el centro la acumulación individual del capital y el libre mercado. Sin valores y sin controles, el capitalismo pone el dinero y los bienes en unas cuantas manos, despojando a la gran mayoría de la gente del derecho a una vida digna, de los derechos a la alimentación, salud, educación, vivienda y empleo, y de un medio ambiente sano.
2. El presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex Director General de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, en la página de internet http://alainet.org/active/27572〈=es comenta: Es una crisis del capitalismo y no en el capitalismo, como pretenden los más fervientes defensores de la economía de mercado. Conviene no volver a un “nuevo capitalismo”, sino promover un nuevo sistema económico mundial regulado por instituciones integradas en unas Naciones Unidas completamente reformadas, quizás refundadas, para actuar eficazmente y aplicar a los responsables todo el peso de la ley.
Mayor Zaragoza plantea los siguientes desafíos: que los súbditos se transformen en ciudadanos, los espectadores impasibles en actores, para que tenga lugar un cambio profundo del fondo y de la forma en el ejercicio del poder: la gran transición de una cultura de fuerza e imposición a una cultura de la paz y de la palabra requiere educación en todos los grados y durante toda la vida; el fomento de la creatividad y diversidad cultural; la promoción de la investigación científica; de la sanidad para todos.
3. Así es. Porque en el fondo se trata de una crisis de humanidad. El egoísmo capitalista y excluyente no deja lugar para el desarrollo de una cultura de solidaridad y justicia. Esto trae consigo irremediablemente autodestrucción. En medio de este proceso, es necesario impulsar un proceso de construcción de lo nuevo. Como bien dice el autor citado, las crisis son una oportunidad de edificar un mundo nuevo, de volver a situar los principios éticos universales de la justicia, de la democracia verdadera.
4. No desperdiciemos las oportunidades de la crisis. En realidad, es posible actuar en los ámbitos donde nos movemos, con una incidencia más allá de cualqueir frontera. Si nuestra esperanza es vivir en una humanidad justa, veraz, libre y democrática, vivamos estos valores en nuestras relaciones interpersonales, en el hogar, comunidad, iglesia, sindicato, institución pública, organización civil, partido político, empresa, etc. Y al mismo tiempo es necesario estar vinculados con organismos internacionales, al modo de una red, para impulsar el cambio mundial en la economía, en la política, en la cultura, en la religión, es decir, en la sociedad global mundial.
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( * ) El sistema capitalista (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Capitalismo) es una forma de organización de la sociedad, bajo las características siguientes:
- La estructura económica en la cual los medios de producción operan principalmente en función del beneficio y en la que los intereses directivos se racionalizan empresarialmente en función de la inversión de capital y hacia la consecuente competencia por los mercados de consumo y trabajoasalariado.
- El orden económico en el cual predomina el capital sobre el trabajo como elemento de producción y creación de riqueza, sea que dicho fenómeno se considere como causa o como consecuencia del control sobre los medios de producción por parte de quienes poseen el primer factor.